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Estas correas quick release de 22mm encajan en los Polar Vantage M, M2, M3, V y V3. El Vantage V2 usa el adaptador de correa propio de Polar y no está cubierto por estas correas.
Forman parte de nuestra gama Correas Polar.
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NOTHING BUT BANDS
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Got a question? We are here to answer
Los Polar Vantage M, M2, M3, V y V3 comparten todos el mismo ancho de asas quick release de 22mm, así que cualquier correa de esta página encaja en la generación que tengas, desde el Vantage M original de 2018 hasta el V3 actual.
Estas correas se fijan con una barra de resorte quick release: una pequeña palanca en la parte de atrás te permite soltar la correa antigua y encajar la nueva con un clic, sin destornillador y sin pasar por la relojería.
Un modelo Vantage rompe la norma — el Vantage V2 —, que necesita el adaptador de correa propio de Polar. Lo explicamos en detalle más abajo en esta página. Para el resto de la gama Polar, descubre toda la colección de Correas Polar.
Una correa de serie acaba desgastándose por los agujeros de la barra de resorte con el uso diario, y las correas de terceros dan a quien tiene un Vantage mucha más variedad de estilos que las pocas opciones que vienen con el reloj. Elijas el estilo que elijas, el ajuste es idéntico, porque Polar no ha cambiado el ancho de asas del Vantage en ninguna generación.
El Vantage está pensado como reloj de entrenamiento, así que la mayoría de sus usuarios tiene al menos una correa apta para las sesiones y otra más arreglada para el resto del día.
Quien entrena casi todos los días suele tener a mano al menos una opción resistente a la humedad y otra más arreglada, para no acabar en la oficina con la correa de gimnasio puesta.
Dale la vuelta al reloj y localiza la barra de resorte que une la correa actual con la caja. Empuja la pequeña palanca hacia dentro: la barra se libera de un lado y la correa sale. Pon la correa nueva presionando su barra de resorte entre las asas hasta oír el clic, y repite en el otro lado.
La operación lleva menos de un minuto, no obliga a abrir la tapa trasera de la caja y no afecta a la junta que mantiene la estanqueidad del reloj.
El primer cambio es más fácil si apoyas el reloj boca abajo sobre una superficie blanda, para no tener que agarrar la pantalla. Y si alguna vez dudas del ancho que hay que pedir, mide la distancia entre las asas en la parte trasera de la caja en lugar de fiarte de la memoria.
Aclara las correas de silicona y de nylon con agua limpia después de entrenar o de un baño, y déjalas secar al aire antes de volver a montarlas. La correa milanesa se limpia con un paño seco en lugar de sumergirla, porque el agua se queda entre los eslabones de la malla.
Tener una segunda correa en rotación permite que cada una se seque del todo entre usos, lo que las hace durar más.
Guarda plana y lejos de la luz directa del sol la correa que no lleves puesta: el calor prolongado acaba resecando la silicona y apagando el acabado de una milanesa.
Estas son las excepciones que conviene conocer antes de pedir: